stop desahucios valencia

MANIFIESTO STOP DESAHUCIOS VALENCIA

 

La Plataforma Stop Desahucios Valencia, nace con la intención de acabar con los desahucios y, parar el genocidio financiero que desde el año 2007 se ha cebado con más de 600.000 desahucios en el resto del Estado obligando a vivir a las familias bajo el umbral de la pobreza. Las consecuencias de tal desastre han significado romper con las ilusiones y sueños de miles de familias desahuciadas a causa del estallido de la burbuja inmobiliaria, la austeridad y la precariedad. Esta estafa llamada crisis ha sido un fraude generalizado, por eso ahora más que nunca se hace imprescindible luchar por la defensa a una vivienda digna, los derechos constitucionales y, los derechos humanos.

Nuestros principios de lucha tiene como base y fundamento en las siguientes reivindicaciones:

1. NI DACIÓN NI PAGO, por la defensa del derecho a la vivienda.

Consideramos que la dación en pago se ha convertido de una manera generalizada en la solución al problema de la deuda, pero que no resuelve el problema de los deudores hipotecarios porque sacrifica el derecho a la vivienda para dejar de ser un moroso. Nadie debería intercambiar patrimonio por “deuda” y, la dación en pago es eso. La deuda se puede aplazar, condonar, pagar, cancelar, etc., el patrimonio una vez que se entrega se pierde y, es difícil recuperarlo. Debemos ir más allá, la reivindicación Ni dación Ni pago es posible de lograr porque es la que nos lleva a luchar por el derecho a la vivienda y, por todos los derechos que nos han sido recortados.

La dación en pago solo beneficia a la banca y, en el peor de los casos a lo único que nos conduce es a mendigar un alquiler social o especial de tres años ¿y después qué?, nos condena a vivir en la precariedad si no hay una alternativa habitacional, porque la entrega de la vivienda es crear más miseria, más incertidumbre a la mayoría de las familias con problemas hipotecarios debido a la situación económica que vive nuestro país.

Es un error proponer la dación en pago para cancelar una deuda, tendría que ser la última opción, no la primera, lo dice el artículo 1859 del código civil y, si ha de hacerse desde el gobierno, ésta deberá ser por ley y, con un carácter retroactivo obligatorio para los bancos y, siempre de manera opcional para los afectados que decidan hacerla, aunque ya existe la responsabilidad limitada como una opción para permanecer en nuestra viviendas y, poder defendernos judicialmente mientras dure el proceso hipotecario.

2. NO MÁS DESAHUCIOS, por el fin de las ejecución hipotecarias.

El drama de los desahucios ha sido el detonante más dramático de estos años de crisis, más de 600 mil desalojos hipotecarios según el consejo general del poder judicial ha tenido como consecuencias más terribles los suicidios de personas desahuciadas o en proceso de desahucio.

Estamos en contra de los desahucios por ser vil e inhumano, por eso proponemos la derogación de la Ley 1/2013 de 14 de mayo en materia de desahucios, además de la suspensión de todos los procedimientos judiciales que conllevan riesgo para la primera vivienda, paralización de los desahucios y, declaración de la vivienda familiar o habitual como bien inembargable.

3. ALQUILER SOCIAL, solución de la vivienda.

Entendemos que el alquiler social debe ser de gestión pública, nunca de los bancos ni de los grandes tenedores de vivienda porque fomentan la especulación, el lucro y, las ejecuciones hipotecarias y, el inmueble que se alquila no debe superar el 30% de los ingresos de la unidad familiar.
Las administraciones públicas deben ofrecer realojos o alternativas habitacionales incluso frente a casos de ocupación a través de la creación de un parque público de viviendas o mediante el uso social de las viviendas vacías de la SAREB, organismos públicos, e instituciones eclesiásticas.

4. TITULIZACIONES, el gran timo de la banca y la especulación financiera.

Mediante esta técnica financiera los bancos han transformado nuestros préstamos hipotecarios en derechos de crédito, a través de cesiones o títulos financieros para emitirlos en los mercados de capitales, eso se debe a que han vendido los créditos con anterioridad: Titulizándolos.
Ese hecho ha sido ocultado a los jueces, a los deudores y, los bancos han estado actuando ilegalmente en el juzgado como acreedores, cuando en realidad son meros cobradores, es decir, los bancos han desahuciado sin ser los propietarios de los prestamos ejecutados, lo que significa la nulidad de las ejecuciones hipotecarias ya que han engañado a los jueces y, han realizado los desahucios de forma ilegal, por tanto; nuestra lucha va encaminada a demostrar que los bancos no son los legítimos acreedores de los préstamos hipotecarios por lo que no pueden ejecutar a las familias con deudas hipotecarias porque no son parte activa en un procedimiento de ejecución hipotecaria.

5. DEROGACIÓN LEY HIPOTECARIA, por anticuada y, por no proteger al consumidor.

La ley hipotecaria que regula el mercado hipotecario en España data del siglo pasado, es de 1946 y, no protege a los consumidores frente a las entidades financieras por lo que exigimos una nueva redacción oficial de la Ley Hipotecaria adaptada a estos tiempos de crisis, además del cambio de la Ley de Ejecuciones Hipotecarias, la Ley de Arrendamientos Urbanas y, todas aquellas que afecten a la vivienda para garantizar el derecho a la misma.
Basta recordar que en marzo de 2013, la sentencia del caso Aziz del Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) demostró la caducidad del sistema hipotecario español al permitir que el juez entrara a examinar de oficio el contrato hipotecario y, suspender el proceso hasta resolverlo, antes eso era imposible. Esta sentencia del TJUE aplicaba la Directiva 93/13 vigente desde 1993 en la Unión Europea demostrando que los desahucios y lanzamientos dejan en absoluta indefensión a las familias vulnerando la tutela judicial efectiva para impedir la detección de las múltiples cláusulas abusivas que tienen la mayoría de los contratos hipotecarios españoles.

6. MORATORIA, solución ya! hasta que haya alternativa habitacional.

La moratoria que aprobó el gobierno en noviembre de 2012 y, posteriormente mediante real Decreto Ley 1/2015 de mecanismos de Segunda Oportunidad y Reducción de la Carga Financiera y, otras Medidas de Orden Social para evitar el desalojo de las viviendas habituales no ha solucionado nada para aquellas familias que la solicitaron, al contrario, no ha servido para resolver el problema de los desahucios porque estos siguen evidenciando que no existe una política clara en materia de vivienda por parte de los gobiernos que han gobernado este país.
La moratoria ha resultado ser insuficiente porque ha excluido a la mayoría de gente afectada por problemas hipotecarias a través de la inclusión de requisitos arbitrarios y discriminatorios, por eso exigimos que se amplié con carácter indefinido esta moratoria porque entendemos que esta medida no ha abordado el problema de la deuda dejando a día de hoy a muchas familias en una situación de incertidumbre peor a la que se encontraban antes porque se desconoce que sucederá cuando la fecha de la suspensión de los desahucios venza y, las familias no puedan permanecer en sus viviendas ni se efectúe la condonación total de las deudas hipotecarias para evitar la exclusión social con el único requisito de ser deudores de buena fe y de poseer vivienda única.

Finalmente, nuestra intención como colectivo social es tender lazos con diferentes movimientos, plataformas y, organizaciones ciudadanas para ayudar mediante el asesoramiento, la orientación, el empoderamiento, la preparación de talleres a aquellas familias que han perdido su vivienda y, luchar contra la banca, los poderes financieros porque entendemos que ante una situación de emergencia habitacional que sufre el país no debemos ser ajenos a ello y, nuestra tarea como organización ciudadana que lucha contra los desahucios es la de garantizar el derecho a la vivienda.

¡¡Ni un desahucio más!!!                                        ¡¡Por el derecho a la vivienda!!

¡¡Si no luchas estas perdido, el peor error es no hacer nada!!

En Valencia, verano de 2016.